Ves pasar el tiempo desde tu trono de cristal y te haces preguntas. Preguntas que no puedes responder y cuyas respuestas no quieres oír. Te das cuenta de que nadie te mira, nadie te habla, de que has dejado de existir para todos aquellos que antaño te importaban.
Pensaste que eras mejor que todos ellos, que lo que hacías no tendría consecuencias, y sólo ahora te das cuenta de lo equivocado que estabas.
Ya es muy tarde.
Te han ido dejando uno a uno todos los amigos que llegaste a tener, todas las personas que te apreciaban. Las has alejado de tí.
Y ahora estas solo.
Tú y tu estúpido trono de cristal.
sábado, 2 de octubre de 2010
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Manchas de tinta